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ATENCIÓN
A PARTIR DE LA FECHA EL SOCIO tendrá acceso a
22 SALAS DE CINE DE ESTRENO
CÍA. CENTRAL CINEMATOGRÁFICA
CINE CASABLANCA en sus tres salas
21 de Setiembre 2838, Tel.: 712 3795
CINES HOYTS
PUNTA CARRETAS 1 y 2
Shopping Punta Carretas – Ellauri 350 Tel.: 711-7657/711-1320.
ALFABETA 1, 2, 3,4 y 5
Miguel Barreiro 3231 Tel.: 707-9647-48
GRUPOCINE
GRUPOCINE EJIDO en sus tres salas Ejido 1377 Tel.: 901 4242
GRUPOCINE ARCOCENA en sus tres salas Av. Arocena 1660 Tel.: 901
4242
GRUPOCINE PTA. CARRETAS en sus tres salas. Shopping Punta
Carretas. José Ellauri 350 nivel 3 Tel.: 901 4242
GRUPOCINE TORRE DE LOS PROFESIONALES en sus dos salas. Colonia
1297 Tel.: 901 4242
Sala Libertad
Rondeau 1383. Tel. 901-5385.
* TARJETA TIPO 1 y TARJETA DOCENTE
El socio dispondrá de 1 ENTRADA LIBRE A ELEGIR ENTRE LOS
CINES: Cía Central Cinemtográfica (Casablanca, en sus tres salas),
Cines Hoyts (Alfabeta, en sus cinco salas y Pta. Carretas en sus dos
salas) y Grupo Cine (Arocena, en sus cuatro salas, Ejido, en sus dos
salas, Pta. Carretas, en sus tres salas y Torre de los Profesionales en
sus dos salas.) Una vez utilizada esta entrada el socio contará con el
beneficio del sistema 2x1 en los Cines Hoyts y a la bonificación de su
entrada y la de su acompañante en la Cía. Cinematográfica .
*TARJETA TIPO 2
El socio dispondrá de 2 ENTRADAS LIBRE A ELEGIR ENTRE LOS
CINES: Cía. Central Cinematográfica (Casablanca, sus tres salas),
Cines Hoyts (Alfabeta en sus cinco salas y Pta. Carretas en sus dos
salas) y Grupo Cine (Arocena, en sus cuatro salas, Ejido, en sus dos
salas, Pta. Carretas, en sus tres salas y Torre de los Profesionales en
sus dos salas.) Una vez utilizada esta entrada el socio contará con el
beneficio del sistema 2x1 en los Cines Hoyts y a la bonificación de su
entrada y la de su acompañante en la Cía. Central Cinematográfica .
*TARJETA TIPO 3
El socio dispondrá de 3 ENTRADAS LIBRE A ELEGIR ENTRE LOS
CINES: Cía. Central Cinematográfica (Casablanca, sus tres salas),
Cines Hoyts (Alfabeta en sus cinco salas y Pta. Carretas en sus dos
salas) y Grupo Cine (Arocena, en sus cuatro salas, Ejido, en sus dos
salas, Pta. Carretas, en sus tres salas y Torre de los Profesionales en
sus dos salas.) Una vez utilizada esta entrada el socio contará con el
beneficio del sistema 2x1 en los Cines Hoyts y a la bonificación de su
entrada y la de su acompañante, en la Compañía Central Cinematográfica. |
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in
memoriam
Mayo de triste recuerdo
El
mes de mayo de este año será recordado por la desaparición
física de figuras cumbres de la generación del 45, como lo son
Idea Vilariño y Mario Benedetti. En Hispanoamérica la muerte
de Benedetti tuvo una amplia repercusión, tanto en los ámbitos
intelectuales como en el sentir de la gente de a pie; es que
la poética de Mario así como la de Idea fueron parte de la
vida privada de muchos hombres y mujeres, de su intimidad, del
amor y el desamor, que siempre encontraron en algunos de sus
versos la expresión justa y oportuna. Pero este mes aciago nos
deparó otra infausta noticia, como lo fue la muerte del
director y actor Carlos Aguilera. En edad más temprana en este
caso, se trunca la trayectoria de un hombre de teatro que
tenía aún mucho por dar.
Los plazos de cierre de esta edición no nos permitieron
dedicarles el espacio merecido a cada uno de ellos, aportando
una valoración crítica de la obra de estos creadores. En
próximos números intentaremos subsanar esta omisión. Lo que
sigue son breves recordatorios a modo de homenaje,
agradeciendo a Jorge Arbeleche por dar su sentido testimonio.
MARIO BENEDETTI
Ustedes y nosotros
Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial,
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.
Ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez,
nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien.
Ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom,
nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud.
Ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón,
nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función.
Ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal,
nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar.
Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial,
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.
IDEA VILARIÑO.
Por Jorge Arbeleche
Hay poetas que, además de ser leídos, se adentran en la
sensibilidad colectiva de un modo tal que sus lectores no los
sienten como autores de libros, sino como seres cercanos, a
veces más que familiares, que nos acompañan en los mejores y
en los peores momentos de nuestras vidas. Es así que, incluso,
hasta pierden su apellido y los nombramos con su nombre de
pila, a secas, con la confianza que otorga, más allá de la
admiración literaria, la profunda adhesión emotiva que ellos
provocan. Nos sucede con Idea, con Juana, con Marosa. Y
algunos pocos más. Este merecido honor que reciben estos
poetas, lo logran no sólo gracias a la altísima calidad de sus
obras, sino a una manera de encarar sus vidas y sus libros.
Ellos transmiten un halo a veces enigmático y, otras,
luminoso.
Es esa bruma que se desprende del mito, de la leyenda. No es
mito quien quiere, sino quien puede, y no depende de la
voluntad individual. Son los «otros» los que hacen que algunos
creadores entren en la categoría de mitos. Idea, con su poesía
exacta, rigurosa, no condescendiente, interpretó como pocos la
sensibilidad que, junto con la filosofía existencialista,
imperara después de la Segunda Guerra Mundial.
El despojamiento de sus versos, la austeridad de su vida, la
reservada intimidad, hicieron de ella un mito. Por derecho
propio, Idea Vilariño ya es ciudadana natural de la Leyenda.
CARLOS
AGUILERA
Por Jorge Arbeleche
Murió Carlos Aguilera. Y no fue un velatorio común, esos
adonde se va por protocolo de cortesía hacia sus deudos, o de
recordación para el difunto. Sin ser un político ni tampoco
una figura multi-mediática de la farándula, pocas veces vi
tanto dolor agolpado, reunido, amontonado. Todos los que
estábamos allí no lo hacíamos para salir en ningún noticiero
ni tapa de revista. Estábamos los que lo conocíamos desde hace
40 años y también los que lo trataban desde hacía poco tiempo.
Estaban sus hermanas mayores, sus sobrinas, sus sobrinos
nietos. Confluíamos allí sus amigos, sus compañeros de
trabajo, sus colegas, sus alumnos. Junto a la honda congoja
también se respiraba un aire de profundo amor, de amistades
elaboradas dentro y fuera de las tablas durante décadas. El
álbum de firmas que las empresas fúnebres colocan siempre a la
entrada de la sala velatoria, contrariamente a lo habitual,
agotó sus páginas con mensajes de afecto y despedidas y
reencuentros con Carlitos. El mayor de sus sobrinos nietos,
Juan Cruz, me preguntó para qué era ese cuaderno. Le respondí:
los mejores amigos dejan aquí su testimonio de amistad, a lo
que este entrañable y recién estrenado liceal me contestó:
«Entonces yo también le voy a escribir porque quiero mucho a
mi tío y siempre lo voy a extrañar».
Nosotros también, Juan Cruz, como tú, lo extrañaremos siempre.
Al impecable amigo. Al impecable artista.
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EL GALPÓN
¡Últimas 10 funciones!
«EL
JARDÍN DE LOS CEREZOS»
De Antón Chéjov
Dirección: Dervy Vilas
«El jardín de los cerezos» es la última obra de Chéjov y una de sus
piezas más emblemáticas.
«El jardín de los cerezos» es el símbolo del pasado que debemos
abandonar un día.
¡Ay, con que desgarramiento!
Y esa verdad más grande de la que también habla Chéjov y hacia la
cual marcha la Humanidad, ese mundo mejor que es necesario construir
a toda costa, ese deber que tenemos de ayudar a los que buscan, es
el futuro, es la esperanza, es el ideal, es el mañana.
Elenco: Myriam Gleijer, Julio Calcagno, Luis Fourcade, Héctor Guido,
Walter Rey, Alicia Alfonso, Gustavo Alonso, Marina Rodríguez,
Estefanía Acosta, Pablo Dive, Pablo Pípolo, Solange Tenreiro, Sergio
Lazzo.
Música: Coriun Aharonian. Escenografía: Osvaldo Reyno. Vestuario:
Nelson Mancebo. Iluminación: Fernando Tabaylain: Producción:
Patricia Medina. Ayudante de dirección: Sergio Lazzo.
Última función: domingo 21 de junio
Viernes y sábado: 21.00 horas. Domingo: 19.30 horas.
Sala César Campodónico.
Vacaciones
de Julio, todos los días a las 15:00 horas
«EL REINO DE RADA EN 3D»
Bajo guión y dirección del prestigioso
Omar Varela, letras de Horacio Buscaglia, y música de Ruben Rada.
Banda: Andrés Arnicho (teclados), Martín Ibarburu (batería),
Federico Righi (bajo), Federico Navarro (guitarra), Lobo Núñez
(percusión), Ana Prada (voz), Camila Sapín (voz), Lucila Rada (voz),
Pinocho Routin (voz).
El show marcó un antes y un después en el ámbito local en materia de
entretenimiento para el público menudo. Sobre la base de códigos
actuales, atractivas puestas escénicas y canciones divertidas, lleva
siete temporadas existosas en Montevideo, dos en Buenos Aires y una
en Córdoba. Cuenta con 5 CD´s, (todos Disco de Oro) y un DVD
editados a través del sello Zapatito Discos. El álbum RUBENRÁ obtuvo
un Premio Gardel a Mejor Álbum Infantil en 2004 en Argentina.
Parece un cuento infantil clásico, y no deja de serlo, pero una
princesa cecea (Virginia Martínez), la otra viene de Francia con
ideas revolucionarias para cambiar el reino (Lucila Rada), el rey es
negro y no tiene reina. Un reino en el que suena el vals, el
candombe y el rock. Donde la música es la principal protagonista.
Vacaciones
de Julio, todos los días a las 16:00 horas
«FELIPE»
De Susana Olaondo
Dirección: Dante Alfonso
«Hacer el montaje de una obra para niños es tomar una enorme
responsabilidad, tanto o más que de una obra para mayores. El adulto
tiene más elementos para generar una actitud crítica frente a lo que
ve y oye. El niño, y los más pequeñitos, que vienen por primera vez
al teatro, se enfrentan al gran espacio de la platea y al gran
escenario.
Entonces: ¿Cómo hacer este lugar querible? ¿Cómo hablar? ¿Cómo debe
ser la música? ¿Cómo deben ser las tensiones en el escenario?
Es en este desafío que nos juntamos con los cuentos de Susana
Olaondo.
Comenzamos con ‘Felipe, el espantapájaros’, en la dinámica del
trabajo incorporamos otros cuentos de la autora: ‘Violeta’,
‘Olegario’, ‘Hay que insistir’ y ‘Vamos’.
Si había un material para apoyarnos y trabajar sobre nuestras
inquietudes, eran los cuentos de Susana Olaondo.
Es otro mundo, lejos de imágenes de coches que se estrellan,
explosiones y asesinatos.
No queremos esta violencia que nos opaca como seres humanos.
Queremos ir por la vereda que transita esta autora. Acompañarla,
abrazado todo el equipo del teatro junto a los personajes de sus
cuentos, los cuales nos estimulan, nos miman los ojos y nos arrancan
una sonrisa, con un estilo fino y delicado, que son una caricia al
alma.» Dante Alfonso
La puesta en escena de Dante Alfonso tiene en el equipo técnico la
participación de Daniela Beracochea en escenografía, Lucía Silva en
vestuario, Adrián Romero en iluminación, Sergio Fernández Cabrera en
música y Andrea Lamana en fisicalidad de la obra.
Elenco: Alicia Alfonso, Daniel Cardozo, Pablo Dive, Pablo Pípolo.
¡Últimas 10 funciones!
«LOS
SIETE GATITOS»
De Nelson Rodrigues
Dirección: Sergio Lazzo
Esta obra fue invitada al Festival 15º PORTO ALEGRE EM CENA que se
llevará a cabo en el mes de setiembre. La invitación fue hecha por
Luciano Alabarse, director de dicho festival.
El Festival Porto Alegre Em Cena es uno de los más importantes de
Brasil, con presencias como las de Peter Brook y el Odin Teatret de
Eugenio Barba.
Nelson Rodrigues (1912 - 1980), considerado el padre del teatro
moderno brasileño, indaga en los ancestrales sentimientos del
hombre, en sus primitivos instintos, en sus incontrolables pasiones,
por las cuales son trágicamente dominados sus personajes. En «Los
siete gatitos», una familia de clase media baja proyecta en su hija
menor sus esperanzas de salvación. Esto nos retrotrae a nuestra
realidad; vivimos para ser salvados, sin poder atisbar nuestro
propio porvenir. Un tema que dolorosamente existe, al cual Rodrigues
apunta apostando a que la vida aún puede más.
Elenco: Arturo Fleitas, Dardo Delgado, Graciela Escuder, Mauro
Cartagena (actor invitado), Pierino Zorzini, Claudia Trecu, Soledad
Frugone, Sarit Ben-Zeev, Carolina Pereira, Sandra Américo y Claudio
Lachowicz. Traducción: Magali Pedro. Escenografía y vestuario:
Ayelén Gastaldi, Ximena Seara, María Cristina Vares, Sofía Arocena.
Iluminación: Fernando Tabaylain. Ambientación musical: Pierino
Zorzini. Ayudante de dirección: Felisa Jezier
Última función: domingo 21 de junio
Sábados a las 21 horas y domingos a las 19.30 horas. Sala Atahualpa
Sala Atahualpa
«Juana en claroscuro»
El
espectáculo «Juana en claroscuro» reúne textos poco conocidos,
algunos de ellos, y poco frecuentados, la mayoría, escritos por
Juana de Ibarbourou a lo largo de su extensa vida y variada obra. La
selección y ordenamiento de los mismos está hecha por el profesor y
académico Jorge Arbeleche, uno de los más acreditados estudiosos de
nuestra poeta, a quien trató en su juventud, cuando Juana ya pasaba
de la setentena. Se trataron durante diez años hasta el
enclaustramiento definitivo de la escritora, motivado todavía por
causas desconocidas. Arbeleche ha ido vertiendo este conocimiento y
amistad a lo largo de más de 40 años , a través de estudios,
ensayos, y dos incursiones escénicas, de las cuales ésta es la
segunda. Todo lo que aquí se ve y se oye fue escrito por Juana, cuya
voz es revivida por las lecturas y canciones que dicen, leen y canta
tres figuras mayores de nuestros escenarios: Estela Medina,
multipremiada en nuestro país y en el extranjero, la actriz que ha
cosechado más Florencios en la historia de nuestro teatro; Roxana
Blanco, que acaba de obtener una importante distinción en el
Festival de cine de Chicago y cuya ductilidad y capacidad escénica
han abordado, además del teatro, las pantallas del cine y la
televisión. Recientemente ambas actrices han compartido el Premio
Iris del diario El País. Y para rubricar el nivel de talentos se une
la voz y música inconfundibles de Vera Sienra, quien a través de
composiciones propias, de Ethel Afamado y de Alfredo Zitarrosa, nos
acerca el arte y la poesía impar de Juana, como bien la calificara
el poeta Alfredo Fressia.
Desde el jueves 11
de junio.
Jueves 21 horas.
Sala Cero
Estreno: 5 de junio
«COMUNISMO
CROMAGNON»
Texto: Iván Solarich
Dirección: Ruben Coletto
Un hombre se encuentra solo. Casi solo. Apenas con un pájaro en su
jaula.
Descalzo sobre un desierto de sal, Zardoz parece esperar algo
acompañado por Stam. Y reflexiona.
Los cubre el frío, un intenso frío.
Sin embargo, en esa inmensa soledad, geografías y rostros concretos
aparecen todo el tiempo en el recuerdo de Zardoz.
Como si el silencio estuviera poblado de personas y episodios.
Mientras, fuegos, temblores y nieblas rodean a los dos
protagonistas, el sentido -y la traición- de algunas gestas sociales
y políticas del siglo XX aparecen condensadas en boca del personaje.
Desde el mapa mudo de la incertidumbre, con la sola necesidad que
dicta el amor de poder llamar a las cosas por su nombre, Zardoz
reinicia una incierta marcha que lo aleje del blanco quemante de la
sal, y lo ponga en la ruta de posibles y nuevos encuentros.
Asistente de dirección: Laura Schneider. Luces: Claudia Sánchez.
Música: Alfredo Leirós. Vestuario: Estela Borreani. Diseño Gráfico:
Sergio Rodríguez. Producción: moraes_susaeta.
Viernes y sábados: 21 horas
Domingo: 19.00 horas
«LOS
BUBY´S»
Presentan: «Lo mejor... de los peores
tiempos»
Con su elenco original y artistas invitados.
Creado en el año 1988, y desde su presentación en el Carnaval
uruguayo, Los Buby’s cosecharon títulos de Mejor en su categoría y
la admiración de fanáticos del Carnaval.
Dueños de un estilo único, en cada presentación confirmaban la
elección para tantos títulos y menciones: sus textos desopilantes,
la puesta en escena incomparable, sus canciones inolvidables.
LOS BUBY’S es el único grupo de humoristas que presentó sus
espectáculos en Venezuela, en el Festiva del Teatro Internacional de
Puerto la Cruz, Estados Unidos y Canadá, Europa, España, Francia e
Israel.
HUMBOLDT RIBEIRO
Graciela Ubiría
«El 26 de junio se cumplen 10 años de la muerte de Humboldt Ribeiro.
Fue un excelente actor, un hombre inteligente, sensible y solidario.
Hizo decenas de personajes memorables que, estoy segura, muchos
recordarán. Dedicó su vida al teatro, a la militancia y a sus hijos.
Por medio de esta revista amiga, quiero rendir un pequeño homenaje a
este hombre que, durante 15 años, fue mi entrañable compañero.»
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TEATRO CIRCULAR DE
MONTEVIDEO

PROGRAMACIÓN
«TAPE»
LA AUTENTICIDAD EN EL
ESCENARIO
El reciente estreno de Teatro Circular genera una comunicación
tan plena de veracidad con la platea que se tiene la sensación de
estar presente en esa realidad.
Atrayente. Una obra en la cual los actores son lo principal. No hay
elaborados mecanismos escénicos, sólo hay personajes viviendo sus
dramas.
Se trata de un universo aparentemente cerrado que se va develando de
a poco, donde el conflicto básico está presente de manera
subliminal: los encuentros entre los personajes transcurren y,
mientras tanto, hay otra historia que va corriendo por debajo.
Ha dicho el director: «Al autor (Stephen Belber) yo lo comparo con
David Mammet, pero tiene también elementos de Harold Pinter. Dialoga
maravillosamente. Tiene precisión. Mantiene siempre el interés».
La obra plantea el reencuentro de tres ex compañeros de graduación
quince años después, en un modesto hotel de Michigan. En una especie
de sesión de terapia dramatizada, ese reencuentro comienza con mucha
naturalidad pero lentamente nos va conduciendo a la explosión de un
universo variadísimo de recuerdos y tensiones.
«Tape» (que podría traducirse «grabación»), del autor norteamericano
Stephen Belber, ha sido dirigida por Jorge Bolani. Forman su elenco
Moré, Álvaro Correa y Paola Venditto. La iluminación es de Pablo
Caballero y el vestuario y la escenografía pertenecen a Hugo Millán.
VIERNES Y SÁBADOS 21 HORAS Y DOMINGOS 19:30 HORAS.
Teatro Circular. Rondeau 1388. Tel. 901 59 52.
Boletería de martes a domingo desde la hora 18:00.
«SUEÑO
DE UNA NOCHE ÁRABE»
de Roland Schimmelpfennig,
con dirección de Sergio Pereira.
Amor, racismo, odio, sexo, humor. Tiene que ver con la inmigración.
Cómo el inmigrante vive en un país extraño tratando de adaptarse a
costumbres que no son las suyas. Tiene que ver con el rechazo de un
ambiente extraño y con la soledad.
No es una obra que se desarrolla en un living en la cual uno ve a
los personajes interactuar entre ellos con una problemática equis.
Es una obra que se desarrolla en varios espacios que palpitan
simultáneamente generando una multitud de sensaciones, imágenes,
situaciones. Tiene que ver con los sueños.
Hay un bello hilo conductor a través de la mujer, que es el núcleo
de ese mundo onírico, y tanto la blancura y la transparencia de su
ropaje como su desnudez conforman buena parte de la red que une las
ensoñaciones del escenario con la realidad «voiyeur» de los
espectadores.
Elenco: Leticia Cacciatori, Marisa Betancour, Oliver Luzardo,
Gustavo Bianchi y Martín Castro.
Iluminación: Alvaro Bonaglia
Vestuario: Verónica Lagomarsino
Escenografía: Gerardo Bugarin
Dirección general: Sergio Pereira
VIERNES Y SÁBADOS 21 HORAS Y DOMINGOS 19:30 HORAS.
Teatro Circular. Rondeau 1388. Tel. 901 59 52.
Boletería de martes a domingo desde la hora 18:00.
«Más
Vale Solo»
El joven Gabriel Calderón: sus obras activan mecanismos humanos que
llenan salas.
La obra transcurre en clave de humor, coquetea con el grotesco y
asombra por su madurez temática.
Ramiro Perdomo, el director («La Redención»), también joven, pone
vida al espectáculo mediante una estética exactamente coherente,
ajustada al texto y dueña de una inmensa potencialidad.
El elenco es la vida misma de la obra. La madre dura y entrañable de
Alma Claudio,
el hijo irónicamente «bueno» de Moré, el otro hijo sutilmente pícaro
de Bianchi, la hija un tantito histérica y de conducta sexual
«inapropiada» que Victoria Césperes define con líneas depuradamente
histriónicas, y ¡la nuera!, esa mujer de inolvidables aristas
filosas y despiadadas con que Paola Venditto desnuda el fondo de
muchas relaciones «amorosas». Incluso, la fina irrealidad de la
enfermera de Silvana Magrini es parte de esa vida que se mueve
callada.
El sonido, las luces, el vestuario, la ambientación: un todo
compacto para el buen teatro.
«Más Vale Solo» de G. Calderón, con dirección de R. Perdomo. Elenco:
Alma Claudio, Paola Venditto, Moré, Gustavo Bianchi, Victoria
Césperes y Silvana Magrini. Vestuario: Iván Arroqui, Luces: Martín
Zeta, Escenografía: Roberto Cancro, Ambientación Sonora: Pablo
Nataro, Producción: Javier González y Asistencia de dirección:
Dahiana Méndez.
ÚNICAMENTE LOS JUEVES A LAS 21 HORAS
Teatro Circular. Rondeau 1388. Tel. 901 59 52.
Boletería de martes a domingo desde la hora 18:00.
«LOS
ENGAÑADOS» en la Sala Dos
«Los Académicos escribieron esta obra para lograr el perdón de sus
propias mujeres, quienes estaban bastante molestas por el trato dado
a la condición femenina en una obra anterior escrita por estos
mismos señores. (...)
«Los criados, como casi siempre pasa en estos textos, están dotados
de un arsenal de recursos picarescos como para burlar a sus amos y,
de alguna manera, lograr un desenlace feliz que ayude a la victoria
de los enamorados sobre el entorno. Pero se trata de no caer en la
falsedad de criados buenos - amos malos. (...)
«Es teatro clásico, y a la vez sumamente popular.»
Así, entre otros conceptos, define el propio director Eduardo
Cervieri una parte de la esencia de la obra, porque toda ella es un
juego alimentado por situaciones y personajes que pintan alegremente
la época de la picaresca.
«Los Engañados», de autor anónimo firmada por «Los Académicos», con
dirección de Eduardo Cervieri.
Elenco: Laura De Los Santos, Álvaro Correa, , Xavier Lasarte,
Ernesto Liotti, Ana Pouso, Walnir De Los Santos, Javier Mas, Pablo
Isasmendi, Cecilia Lema, Rafael Scaffo, Martín Abdul, Martín Castro,
Gabriela Palazzo, Miriam Pelegrinetti y Aline Rava.
Únicamente los jueves, 21 horas
Teatro Circular. Rondeau 1388 - Boletería de martes a domingo desde
la hora 18:00.
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CINE
«Gigante» y «La mañana siguiente»
Dimensiones nacionales
Distintas en género, en propuesta, en estética, en objetivos,
Gigante, estrenada el viernes 22 de mayo, y La mañana siguiente, a
estrenarse el viernes 5 de junio, emergen como dos de las películas
uruguayas más destacadas del año. A algunas de esas «distinciones»
se refieren sus realizadores. A sus calidades, dos notas críticas.
Christian Font
«Gigante»
GRANDES ESPERANZAS
Abstraerse de los lauros en festivales o de las producciones
anteriores de la factoría Control-Z (Whisky, 25 Watts) no es tarea
sencilla a la hora de ir a ver Gigante, pero ésta cuenta con un
mérito que quizá no tenga tanta prensa y es en el que radica su
principal acierto. Es que la ópera prima de Adrián Biniez funciona
muy bien como comedia y -por fin- se vale de otros recursos que no
pasan por el liviano y trillado humor costumbrista. Hay, si se
quiere, más parecido con el ritmo y la virtud de hacer «comedia
involuntaria» de Wes Anderson (otro experto en losers y situaciones
cotidianas pero absurdas) que en películas anteriores, las más
logradas y las no tanto, del universo cercano y auto-referente de la
troupe Control-Z.
De movida, hay una lección en physique du role en la composición de
Horacio Camandule como «Jara», el inmenso hombre en cuestión.
Empleado de seguridad, parco y rutinario, vive un conflicto
-positivo- en este caso al sentirse atraído por Julia (Leonor
Svarcas), empleada de limpieza del supermercado en que ambos
trabajan durante el turno de la madrugada. La cara embobada de
semejante urso y su estrambótico gusto (en calidad de admirador
secreto le regala una tuna infame) no lo hacen un bufón, pero es
imposible no sonreírse con sus acciones. Acierta también en el humor
visual, aunque sus desplazamientos sean lentos y cansinos. Un
momento brillante es cuando, trabajando como patovica de discoteca,
se esconde al ver a Julia y extiende su tímida mano detrás de un
cortinado para seguir poniendo el sellito en la mano de los
asistentes. El remate de la película es edulcorado y quizá
desencante a más de uno, pero no viene mal un toque de Frank Capra,
un director estadounidense y añejo que supo valerse de personajes
buenos en su naturaleza luchando con sus conflictos y buscando hasta
último momento un instante de sosiego. La expectativa, grande como
sugiere el título, que despertó un reconocimiento internacional se
vio cumplida en tanto, tras su primer fin de semana en cartel, hubo
que agregar nuevas salas para su exhibición.
«La
mañana siguiente»
LA MUJER INVISIBLE
Según la protagonista, nadie la veía pero qué duda cabe que siempre
estuvo. Ver y escuchar a Lilí Lerena es como estar frente al Gral.
Seregni. Hasta comparten la misma mirada, pacífica, optimista.
La mañana siguiente es el sencillo testimonio de una historia de
vida que es, en realidad, la de dos. La película se vale de la
vigilia de la familia Seregni-Lerena en vísperas del resultado de
las elecciones de 2004. Éste es, en realidad, apenas un disparador
para desandar los pasos de Seregni desde la conformación del Frente
Amplio hasta su muerte, tres meses antes de las elecciones que
finalmente le dieron el triunfo por primera vez al partido del que
fue fundador y del que, en su momento y de forma justificada, eligió
apartarse.
Seregni no fue un hombre que destilase rencor y eso se deja entrever
en los momentos en los que los testimonios, por ejemplo, repasan los
diez años en los que fue preso político. No hay golpes bajos ni
dramatismo agregado. La lucidez, bonhomía y naturalidad de Lilí
permiten al realizador Regules Siles plasmar momentos que forman
parte de un anecdotario simpático en una noche especial para esa
familia. El documental intercala entrevistas en diferentes
locaciones (el mítico apartamento en el que vivió el General, el
balneario Costa Azul, la meseta de Artigas en Paysandú) con imágenes
de archivo y placas con citas de Seregni a modo de separadores.
La mañana... es, en esencia, su protagonista. Es austero en el
planteo y en su realización no tiene demasiada diferencia con un
documental hecho para una emisión especial de televisión. Un golpe
de efecto final en el que la fotografía cambia del blanco y negro al
color tampoco aporta gran significación. No obstante sí capta, en
esos últimos instantes en los cuales la vigilia llega a su fin,
imágenes inéditas de gran poderío en el que nos convertimos en
testigos, desde un nuevo lugar, de ese festejo. Festejo que, a pesar
de la multitud y las miles de banderas, era el de una luchadora y su
compañero, a solas.
Reportaje: Con Gonzalo Regules
-Tú no tienes una militancia política activa, ni dentro ni fuera del
Frente Amplio. ¿Por qué tomaste una figura tan emblemática de ese
partido para tu primer documental?
La Mañana Siguiente es un documental. Tiene mucha intensidad,
información, momentos muy íntimos, para reflexionar, discrepar y
emocionarse. Es una película que la puede disfrutar cualquier
persona, de cualquier edad y sentimiento político.
No simpatizo en lo más mínimo con ningún partido político. Intento
ser documentalista, y en esta profesión las premisas son la
objetividad, la ética y una mirada, si no es así no hay historia
veraz.
Iba a suceder un hecho histórico político y social en el país y,
simplemente, pensé que había que hacer un registro sobre eso. Si ese
partido político ganaba, una de las personas que había trabajado
para ello era Seregni, y por lo tanto también su entorno familiar. Y
si el Frente Amplio no ganaba también era un documental muy
interesante, sólo que con otro final.
Como él había fallecido tres meses antes me pareció interesante
vivir esa jornada junto a su esposa Lilí Lerena. No hubo
planificación ni preparación de ningún tipo. Todo sucedió muy rápido
y en pocas horas. Fue más intuición que otra cosa, conseguir una
cámara y salir corriendo, literalmente, al encuentro de la historia
y convencer a Lilí de que me dejara entrar a su vida. Luego vinieron
meses de estudio e investigación, entrevistas y demás para poder
conformar el filme, en el que está mi mirada sobre esas personas y
los acontecimientos.
Esta película no tiene nada que ver con política desde el punto de
vista partidario. Es una historia de amor y compañerismo de una
pareja en un determinado contexto.
Yo no sabía nada de Seregni, tampoco de Lilí, y menos del Frente
Amplio. Eso fue una gran ventaja porque provocó un trabajo muy
natural sobre la creación de la historia.
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ENTREVISTA
«Estos primeros años del siglo son como los diez primeros del siglo
XX, no fueron interesantes pero en ellos germinaron las vanguardias»
Guillermo Heras
Guillermo
Heras es un teatrista español que desarrolla su labor desde la
dirección, la dramaturgia y la docencia, siempre orientado hacia la
búsqueda de nuevas formas para el teatro contemporáneo. Ha sido
director del Centro de Nuevas Tendencias Escénicas en Madrid.
Asimismo ha visitado continuamente Latinoamérica, actividad que
continúa ahora como director del programa Iberescena, destinado al
fomento de las Artes Escénicas en el continente y España.
Luis Vidal Giorgi
-Es interesante conversar contigo sobre el teatro latinoamericano,
ya que eres un viajero infatigable por el continente.
-Viajero sí, infatigable ya no. Cuando cuento el recorrido que tengo
ahora, a la gente se le ponen los pelos de punta, mi itinerario es:
paso por Buenos Aires y tomo un avión en horas para el Chaco, doy un
taller y vuelvo a Buenos Aires para marchar a Quito. Presentamos a
Iberescena allí y vuelvo a bajar a la Universidad de Tandil, donde
siempre doy un curso por año. Voy a Santiago de Chile, allí tenemos
reunión con «las antenas», así llamamos a los responsables de ser el
nexo con el programa Iberescena, vuelvo a Córdoba y, en Buenos Aires
otra vez, tenemos reunión del Consejo Intergubernamental de
Iberescena, que es una reunión conceptual de política de gestión,
con tres países nuevos este año, entre ellos Uruguay.
Vuelvo a España y después a México, donde hay un movimiento de
nuevos dramaturgos muy interesante y también a Costa Rica, donde
coordino un taller de jóvenes dramaturgos. Estoy en un período muy
apasionante.
-¿Qué aspectos resaltarías del teatro latinoamericano actual? ¿En
qué áreas se han dado cambios?
-Yo vengo cada año, desde 1987, en una labor de integrarme, por un
lado desde la gestión cultural, luego en talleres de formación de
creadores, ya sean directores o dramaturgos y, además, como creador
en puestas en escena con grupos como el San Martín de Buenos Aires.
Por eso no me sorprende lo que está pasando, como les sucede a otros
que hace un tiempo no vienen. Hace unos años había mucha
efervescencia en torno a Latinoamérica; estaba la creación colectiva
de los colombianos; Jack Lang, el ministro francés, llevando los
grupos latinoamericanos a los festivales o el tema político cubano.
Había una mirada excesivamente folclorista, populista, hacia el
teatro de esta región, que si algo tiene de particular es
precisamente la diversidad, que ya estaba en los setenta y ahora se
ha acrecentado. Por lo tanto es muy difícil hablar de identidad de
un teatro latinoamericano, cosa que me parece muy bien, pues a veces
se habla en términos de nacionalismo, reducido a una geografía. Ya
podemos hablar de una dramaturgia de la diversidad, incluso dentro
de cada país. Por ejemplo, muchas veces se ha confundido el teatro
porteño con el teatro argentino, ahora podemos hablar claramente de
un teatro argentino realmente con su diversidad, con una generación
de autores de veinte y pocos años, que en términos de la escritura
están madurando pero ya tienen una solidez y una potencia que los
pone a la altura de muchas cosas que se sobrevaloran en Europa.
Muchas veces me enfado con directores latinoamericanos que están
siempre preocupados por Londres o Nueva York y no se preocupan por
lo que se está escribiendo en su entorno. Como voy a los sitios, veo
y comparo esa realidad, me enorgullezco de los autores y de
difundirlos.
Hay una recolocación de la mirada del teatro latinoamericano, no ya
desde esa identidad excesivamente ombliguista del lugar, ahora esa
identidad se convierte en un discurso globalizador, estas obras se
pueden hacer en cualquier lado, tienen una potencia del lugar en que
se escribe pero con una metáfora válida para el mundo. Es un gran
avance de las dramaturgias vivas.
Otro avance es el de los creadores de artes escénicas totales,
aquéllos que pueden actuar, escribir, dirigir de una manera
orgánica, no forzados por la situación económica. Por citar uno, el
argentino Rafael Sprengelburg necesita escribir y dirigir sus textos
porque es un creador global. Y eso en relación a Europa es más
potente en América Latina, y son creadores que transitan por todos
los lenguajes de la escena.
Otra evolución es que poco a poco los gobiernos de estos países van
entendiendo que hay que ayudar al teatro, y no con retórica, con
recursos, que no son como los de otros países como Alemania, pero
son importantes. Recordemos que hace cinco años apenas esto se
planteaba y ahora, en prácticamente todos los países del continente,
hay ayudas, por comprender que el teatro es parte de una conciencia
ciudadana. Por ejemplo, en Ecuador se creó el Ministerio de Cultura
hace unos meses apenas y las artes escénicas tienen un papel
importante.
Otra característica a destacar sería que está avanzando el
pensamiento teórico latinoamericano, hay una generación que trabaja
en ese sentido, ha crecido ese espacio de reflexión, a veces
vinculado a la universidad, a veces no. Lo que estamos perdiendo es
presencia mediática, cada vez hay menos críticos de teatro en los
periódicos. Pero hay nueva bibliografía sobre el teatro, que hay que
resaltar, aunque falta distribución.
También hay mejoras en el equipamiento y en las salas, espacios que
tuvieron cierta decadencia, y ahora hay inversión que se va a notar
en el futuro, como en el caso de la sala de El Galpón.
También en la enseñanza hay mejoras, en equipamientos y profesores,
menos en escenografía, que debe evolucionar más.
Todo esto ha mejorado y lo noto en los viajes, antes volvía desolado
cuando veía tanto talento sin apoyo y ahora eso ha cambiado. También
porque en los mismos artistas hay una generación que ha comprendido
la necesidad de la gestión y que se puede trabajar con el poder sin
perder independencia, transformando desde dentro.
-En relación a los puntos que enumeraste, ¿Iberescena puede ser un
estímulo para profundizarlos?
-Hay que situarlo como un programa, el sentido verdadero lo va a
tener si logramos afianzarlo a mediano plazo, es una criatura muy
joven, tiene dos años. No creo que haya proyectos salvadores o
impulsores de nada, creo que debe ser un programa que cree el
orgullo de pertenecer al ámbito de las artes escénicas
iberoamericano, que se deje de mirar al norte y que sirva para decir
«no somos islas». Por ejemplo: de Buenos Aires a Montevideo hay
veinte minutos y sin embargo se desconoce lo que se está haciendo en
materia teatral, salvo para los especialistas o los nombres que ya
son conocidos en Barcelona también. ¿Cómo podemos salir de nuestras
islas y conocernos más? Difundiendo lo que hacemos, tiene que servir
Iberescena para mantener la ética y la estética de los grupos, pero
también para crear mercados. Hace unos años era un problema, se veía
de manera esquemática desde la derecha y la izquierda, una lo
sacralizaba, la otra lo demonizaba; pero creo que todo artista, por
radical que sea, debe luchar por tener su mercado. Porque es la
forma de luchar por su estética y comunicarse con un grupo de
ciudadanos.
Un artista puede hacer una obra para doce espectadores, como en
Uruguay, donde hay un espectáculo así; pero aun en ese caso, como en
el del teatro comercial que debe tener una media de ochocientos
espectadores, debe asegurarse esos doce espectadores que son su
mercado. Por eso es importante la gestión. Junto a un creador debe
haber alguien que lleve la gestión para volver a situar el teatro
como opción más allá de lo mediático o lo consolidado. El teatro
como un elemento civil.
Es demostrable que hay espectáculos radicales desde el punto de
vista del lenguaje que también llevan público.
-¿Crees que más allá de las recetas teatrales conocidas hay un
público que necesita otras propuestas?
-Yo soy muy partidario del análisis. He leído un trabajo que
mandaron de Francia sobe el Festival de Avignon, luego de dos años
de una crisis, cuando la huelga y paro de los «intermitentes», los
técnicos que no tienen puesto fijo, que son contratados pero son la
mayoría de quienes hacen los trabajos en los festivales. De pronto
descubrieron que al no hacerse el festival las pérdidas eran
enormes, había negocios que vivían del Festival en Avignon.
Volvieron a hacerlo y lo programaron de manera radical, con
propuestas de avanzada, experimentales, sin concesiones. Y fue un
suceso de espectadores y de entradas vendidas. Y lo más interesante
es que el 80 por ciento del público es menor de 40 años. Hay una
recuperación del público joven que se había desafectado respecto al
teatro.
Existe una saturación del discurso de lo virtual, y va a existir un
nuevo público resistente, que me recuerda el final de «Farenhait»,
que va a seguir con la pantalla pero va a necesitar el cuerpo vivo
en escena. Pasa con la danza, que ha recuperado un público joven.
Claro, es una danza que es casi un videoclip, con otro ritmo.
Es un público ávido de un nuevo teatro, debemos reflexionar si mucho
del teatro que hacemos no es teatro de museo y va a tener entonces
un público de museo.
-En tus talleres abordás temas como realismo, poética, tiempos
escénicos. ¿Esos son los desafíos del teatro para conquistar un
nuevo público?
-Estos talleres son un privilegio, me permiten desarrollar búsquedas
que ninguno de los dos tipos de mercado -pues incluso el alternativo
también es conservador- me permiten. Creo que no va a desaparecer la
narratividad lineal y me parece fantástico, soy un espectador que
disfruta de ver los clásicos como se hacían según la tradición. Pero
hay que buscar otros lenguajes.
Me hace acordar a un periodista que le dijo a la coreógrafa Martha
Graham: «Usted dinamita el ballet tradicional»; ella, muy nerviosa,
le contestó: «Eso lo piensa usted desde Europa, donde el ballet
tiene una tradición de 300 años, pero en Estados Unidos llegó en el
siglo XIX y no forma parte de la tradición, yo no estoy en contra de
nada, estoy creando un lenguaje».
Esa lección magistral es maravillosa, yo no creo que haya que estar
en contra del realismo, creo que hay que investigar otras formas
nuevas de narrar en el teatro. Por ejemplo, en México hay una
polémica en la que muchos críticos furiosos han acuñado un término
que es «narraturgia».
Ellos
entienden que este tipo de teatro se da mucho entre los jóvenes, en
el cual desaparece el personaje, es una forma de dirigirse
directamente al público, tiene que ver mucho con lo performático. Y
estos críticos hablan de ello como de una peste, cuando a mi parecer
es un estilo. Si todos hiciéramos narraturgia sería horroroso, pero
es sólo un estilo. Y es interesante cómo han logrado, en un público,
hacer entender que el teatro ocupa un espacio poético que no ocupa
el cine. El teatro, la danza, el circo son espacios poéticos.
De eso va a surgir un nuevo público, que además viene contaminado
por lo informático, por los mensajes de texto; necesita otra
decodificación y el tiempo teatral tradicional es algo antiguo para
él.
-Se ha acuñado el término «generación zapping».
-A mí me dicen: pero entonces lo que proponés es que hay que hacer
teatro como un videoclip. No, no es eso. Hay que hacer buen teatro,
que ya es muy difícil. Hay que trabajar sobre el montaje, pensar
espectáculos construidos desde el escenario y desde la escritura de
los actores, como lo hace Pina Bausch desde la danza. Hacer un
espectáculo fragmentario es muy difícil, porque no hay trama que lo
sostenga como en el realismo.
Estos primeros años del siglo son como los diez primeros del siglo
XX, que no fueron interesantes pero en ellos germinaron las
vanguardias. Luego de esta etapa de transición vendrá una etapa muy
interesante.
-Y respecto al uso del cuerpo y la gestualidad de los actores, ¿cómo
integrás esos elementos?
-Yo les digo: el cuerpo habla, no habla tu voz, tu voz es un
resultado orgánico. El área latina tiene grandes actores
radiofónicos pero no puede surgir un nuevo lenguaje de esa actitud.
Además los ensayos tienen que ser como son para los ingleses,
quienes disfrutan el ensayo, no es una tortura, menos un lugar donde
aprenderse la letra.
El actor debe crear su personaje de otras maneras, por ejemplo,
basta de memoria emotiva. Yo tengo más memoria emotiva de las
películas u obras que vi que de mis propias vivencias, entonces
puedo crear un personaje de ese marco de referencias, de un pintor
por ejemplo.
Pina Bausch, desde la danza, me transformó, sentí que estaba creando
poesía en la escena. Me contaba una historia, pero no tenía que
entenderla como un niño pequeño, me gustan las historias que dejan
huecos que tengo que llenar. Como decía Beckett, me interesa lo que
el espectador no entiende, pero no desde el hermetismo, sino
buscando que haga la aventura conmigo.
También, en mi caso, necesito que el escenógrafo descubra el espacio
conmigo y no que traiga una maqueta.
-El personaje de Trigorin en «La Gaviota» señala que no es necesario
empujarse entre las formas nuevas y viejas en el arte, que hay lugar
para todas. ¿Qué te parece?
-Lo que pido es que cada uno haga el teatro que quiera, pero con
felicidad. A veces veo que se hace teatro como a regañadientes, como
por obligación. Que sea un espacio de resistencia, de libertad, pero
nunca un espacio de formol. No hablo de los que han hecho una forma
de teatro hasta ahora y son maestros, sus referencias son otras y no
tienen que cambiar, entiendo que han tenido que vivir otras épocas;
hablo de los que están en las escuelas, que tienen que hacer un
teatro arriesgado, tienen en sus manos otras opciones.
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Trastienda del teatro
“Hay
que darle a los oyentes elementos para la reflexión”
María Varela
El apellido Castillo es reconocido en la cultura nacional. Quién no
recuerda a Ruben Castillo, hombre de radio, teatro, pionero de la
televisión nacional. Quién no conoce a su hermano
Hugo Castillo,
comunicador social, quien todos los días comulga con su audiencia en
su programa «Utopía».
-En tu programa radial «Utopía» invitás a mucha gente de teatro,
dándole un espacio para hablar y promocionar sus obras teatrales. ¿A
qué se debe esa afinidad que tenés con el teatro?
-Viene por una tradición personal, hicimos teatro en los años 60,
integrando Teatro Libre de Montevideo, que operó en tres salas.
Construimos tres salas de teatro entre el 59 y el 63: la sala de 18
de Julio y Minas; reformamos la sala de «La Máscara» -donde después
actuó La Máscara- en el Ateneo Popular, en la calle Río Negro entre
Canelones y Maldonado; y después se hizo el Teatro del Palacio
Salvo, en el subsuelo del Palacio Salvo. A partir de ahí el teatro
terminó sus actividades, porque transformaron el local en un
estacionamiento de autos. Eso coincidió con mi ida a España, pero
seguimos con el programa en la televisión con Ruben (Castillo).
Ruben dirigió mucho teatro, eso me mantenía también vinculado a esa
manifestación. En cuanto al programa, él lo comenzó y lo mantuvo
hasta que se enfermó y, en el 92, yo me hice cargo, hasta la fecha.
La audiencia de «Utopía» es muy fiel, muy numerosa, y está
identificada con el teatro fundamentalmente. Estos oyentes tienen
algo que les sirve mucho a los actores y directores, es que después
de hacer un preestreno, o un estreno, preguntamos la opinión de la
obra que fueron a ver. Esos comentarios que se realizan a través del
programa también ayudan a promocionar el teatro. Pero no solamente
ese perfil tiene el programa, también tiene otros perfiles, como por
ejemplo la difusión del libro. En estos años hubo varios hitos en el
programa, uno de ellos fue regalar en estos últimos años libros a
los oyentes. El año pasado llegamos a 5.000 libros regalados, marca
que se cumplió exactamente el 23 de abril del 2008, Día
Internacional del Libro. A partir de esa fecha seguimos regalando
libros todos los días. Eso nos permite tener una relación muy
estrecha con los oyentes.
-¿Cómo está posicionada la radio ante las nuevas tecnologías?, ¿han
alterado su entorno?
-Absolutamente. A través de Internet la radio trasmite las 24 horas,
es decir para todo el mundo. Nosotros establecimos que para ganarse
el libro de todo los días formulamos una pregunta que tiene que ver
con el cine, con el teatro, la literatura, o con otros temas. Las
respuesta que nos hacen los oyentes generalmente vienen de capital o
interior, pero otras llegan del exterior -de Suecia, de España, de
Estado Unidos-, en fin, de muchos lugares, y eso es gracias a
Internet. Además se escucha formidablemente.
-¿Qué significa para vos ser un buen comunicador social?
-Es una pregunta difícil, compleja, hacemos lo que podemos, pero
entiendo que al salir ante un micrófono hay un compromiso muy serio.
Tratamos en lo posible de chequear mucho la información. En un
programa diario de una hora, donde la gente está normalmente
bombardeada por muchos medios -televisión, otras radios, periódicos,
revistas...-, tenés que intentar darle al oyente algo que no esté
demasiado mediatizado, una información un tanto diferente. Tratar de
darle a los oyentes elementos para la reflexión. Nosotros creemos
mucho en la comunicación de ida y vuelta en la radio. Intentamos que
el oyente reflexione y piense lo que decimos. Yo le debo mucho de
este oficio a mi hermano Ruben, siempre me decía que no había que
olvidar dos cosas: cuando se está frente a un micrófono, apuntar
arriba y repetir en lo posible siempre. La gente no está pendiente
de la radio como lo está con la televisión, o como lo está
concentrada en al lectura del diario, sino que está haciendo cosas
en la casa o va conduciendo... Repetir, por ejemplo, varias veces el
nombre del entrevistado; la gente no está pendiente del aparato de
radio. Lo otro es apuntar arriba, eso quiere decir dar información,
en lo posible, de calidad. Realicé una experiencia entre el año
pasado y éste que fue una locura. Ya en tiempo de Ruben la teníamos
pensada, pero nunca la habíamos logrado plasmar. Ese deseo realizado
fue la lectura del «Quijote» en radio. Estuvimos leyendo a la
audiencia desde noviembre de 2008 hasta febrero de este año, cuatro
o cinco paginas por día, nada más, para no atosigarla. En esos
cuatro meses pudimos leer el «Quijote» entero. Muchos oyentes nos
comunicaron que había sido el primer contacto que habían tenido con
Cervantes. Un espacio muy reducido, de 4 o 5 minutos por día, nos
permitió leer una versión formidable que sacó José Saramago en una
edición de Alfaguara. Estamos buscando ya otro texto para seguir
esta experiencia.
-Hay una prensa alternativa, donde se democratiza la información, y
otra con un pensamiento hegemónico manejado por los grandes medios
tradicionales. ¿Estás de acuerdo con eso?
-Sí, hay una prensa que está muy mediatizada, la televisión
fundamentalmente, los canales abiertos recurren demasiado a lo
inmediato, a lo que está sucediendo. Creo que la radio nos da otras
posibilidades de poder desarrollar con mayor tiempo un tema. La
radio en ese sentido le lleva una gran ventaja a la televisión, la
radio permite escuchar más tranquilamente, acercarse más
tranquilamente a la información, con mayor detenimiento, con mayor
espacio, con mayor comentario, uno se instala diferente, podés
explayarte un poco más. La televisión con el tiempo es una dictadura
muy fuerte. Si analizamos los informativos las noticias no ocupan
más de 15 o 20 segundos, es una información demasiado parcial,
demasiado ladeada; en cambio la radio nos permite otros tiempos.
La radio es mucho más generosa que la televisión. Creo que es un
error de los grandes canales no apostar a determinados formatos.
Recuerdo el programa de mayor audiencia en la historia de la
televisión francesa, llamado «L’Apostrophe», allí solamente estaba
el realizador del programa y un libro, en algún caso estaba el autor
del libro. Durante años fue el programa de más raiting que tuvo la
televisión francesa, no hay que huirle a ese tópico; ese programa
durante 15 años fue el líder del rating. Creo que la televisión
nacional debería darle más importancia y más tiempo a las
entrevistas a fondo, porque la gente queda con una información muy
somera de lo que se dice.
-¿Cómo fue tu experiencia en España como comunicador?
-Mi experiencia como comunicador en España siempre fue de forma
indirecta. Yo trabajé los 22 años que estuve allí en publicidad.
Trabajaba en la parte de creación de campañas publicitarias,
establecía el contacto con los clientes, entre comillas,
averiguábamos el problema que tenían y nosotros lo resolvíamos
publicitariamente, a través de campañas o estrictamente de
publicidad, también a través de notas. Me volví a finales del 85
porque el país había recuperado lo que había perdido. Yo no fui un
exilado político, me fui en el año 64 a España, antes de la
dictadura. Al final resolvimos volver al país.
-Si tuvieras un programa de televisión, ¿invitarías con la misma
frecuencia a los actores nacionales a tu programa?
-Claro que los invitaría, no sé si me dejarían, seguramente no me
dejarían. Cuando decimos que el público argentino es más cholulo que
el uruguayo, es porque ese público conoce a su gente. Por ejemplo,
yo el otro día salía de la radio y pasaba por la calle Estela
Medina. La gente no sabía que estaba pasando Estela Medina, eso en
Argentina no pasa. Allá va por la calle un actor que salió en la
televisión y ya la gente se alborota y arma todo un revuelo. No se
está haciendo ficción nacional, en los 60 se hacían teleteatros
uruguayos con mayor frecuencia que ahora; eso se dejó, se abandonó.
-¿Tenés algún proyecto en vista?
-Sigo con el esquema tradicional, los entrenadores de fútbol dicen
«cuadro que gana, no lo cambies». Estoy buscando tres o cuatro obras
para empezar a leerlas en el programa. Quiero formalizar un proyecto
que se frustró el año pasado y es hacer un concurso de cuentos con
los oyentes del programa. Lo teníamos todo armado pero se frustró
por un problema de editorial. La idea es hacer un concurso de
cuentos breves. Nos gusta trabajar con la gente, en la «Utopía» de
todos los días a las cinco en punto de la tarde.
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Literatura
Las
vidas privadas de Pippa Lee,
de Rebecca Miller, Barcelona, Anagrama, 290 págs., distribuye
Gussi
Juego de imposturas
Soledad Platero
Pippa Lee es una simpática ama de casa de cincuenta años casada con
Herb, un importante editor que ya ha cumplido los ochenta. Herb
siempre ha sido un hombre enérgico y sagaz, por eso sabe que ya es
tiempo de pensar en retirarse. El matrimonio vende casi todas sus
propiedades y se muda a un complejo residencial de lujo para la
tercera edad, en el que él sigue trabajando algunas horas en sus
negocios y ella se entretiene observando las aves silvestres y
cuidando de la casa. La que durante treinta años fue una vida
intensa y llena de estímulos sociales e intelectuales se ve de
pronto transformada en un simulacro; en un mero transcurrir a la
espera del final. Sin embargo, ninguna aflicción se manifiesta en la
superficie. Herb y Pippa mantienen su rutina y conviven armónica y
alegremente, salvo por un detalle: Pippa se vuelve sonámbula, y su
otro yo, ése que se levanta por las noches, parece dramáticamente
inclinado hacia el exceso y el descontrol.
La novela está dividida en cuatro partes que alternan el relato en
tercera y en primera persona. La primera parte se ocupa del presente
de Pippa, de su instalación en Marigold Village y de la adaptación a
esa nueva realidad y a los nuevos vecinos. La segunda parte -la más
vigorosa del libro- toma la voz de Pippa para reconstruir su
infancia y juventud hasta el momento en que conoce a Herb, ambos se
enamoran y arman una familia. El resto -tercera y cuarta partes- es
apenas el decurso inevitable de los hechos anteriores, es decir, de
las vidas de Pippa antes y después del matrimonio.
BRILLA COMO JOYA. En un pasaje de la novela, Herb estudia un
manuscrito y lo califica como «oro puro». Para Herb, y tal vez para
todo editor, un texto está llamado a ser una mina de oro cuando
reúne «literatura de calidad y lectura amena». No en vano esa
definición es citada en la contraportada del libro para referirse al
texto de Rebecca Miller. «Las vidas ...» es sin duda una obra de
lectura amena y prometedora.
Antes de ser Pippa Lee, nuestra heroína fue Pippa Sarkissian, la
hija adorada de una madre posesiva y ansiosa que tomaba anfetaminas
como si fueran cereales y que jugaba a fotografiar a su única hija
mujer en poses de artista de cine, muñequita y bataclana. El cariño
devorador de su madre y el vínculo excluyente de madre e hija deja
siempre fuera del cuadro al resto de los integrantes de la familia
-el padre, pastor protestante, y los cuatro hermanos varones- y
carga a la niña con el peso de ser la alegría del hogar, la niña de
los ojos de mami, la verdadera causa de que todo funcione. Como era
de esperarse, apenas avanzada en la adolescencia Pippa huye de casa,
no sin antes mandarse la primera de sus varias metidas de pata al
seducir a un señor mayor, casado y profesor en el instituto del
pueblo.
El siguiente hogar de Pippa será en Nueva York, en casa de su tía
Trish, una lesbiana comprensiva y atenta que vive con una
pornoescritora fanática de las escenas bizarras. No pasa mucho
tiempo antes de que la adolescente Pippa se deje arrastrar por la
tentación de volver a jugar para las cámaras y asumir los roles
impuestos por el deseo ajeno. De ahí para adelante todo es una
sucesión de episodios confusos que incluyen intercambio de parejas
con una amiga tan joven y despistada como ella, consumo de píldoras
de todos los colores, y, en suma, una vida caótica e improductiva
que cambiará radicalmente al conocer a Herb Lee, el señor
inteligente y culto que decide rescatarla y ofrecerle matrimonio.
Por cierto, el ingreso de Pippa a la estabilidad burguesa tampoco es
apacible: paga con sangre ajena el precio de su nueva identidad como
Sra. Lee.
PERO NO ES JOYA, ES BIJOU. El material narrativo es de esos que
suelen adjetivarse como explosivos, pero la verdad es que promete
mucho más de lo que está en condiciones de cumplir. Todo en la
novela es obvio, sobreindicado, menos explícito que explicitado.
Pippa es un personaje construido por el ojo ajeno, pero el lector no
lo descubre por sí mismo sino porque eso es todo lo que hay: una
mujer que juega a lo que cree que los otros quieren que juegue. Ni
siquiera es una gran histérica que pretende esconder un misterio. Es
simplemente una señora que se casó muy joven, y que todo lo que tuvo
fue una vida de casada, y antes de eso, una vida loca de
adolescente, como todo el mundo, sólo que más coloreada. Incluso sus
peores momentos -la seducción del profesor veterano, las fotos
sadomaso que le saca la amante de la tía, la tragedia que inaugura
su vida de casada- son descafeinados, irresueltos, como los del
fumador que no traga el humo. Nada en el personaje connota una
interioridad en conflicto sino, a lo sumo, una enorme ignorancia de
la vida.
La parte más sustanciosa del libro es la que se apoya menos en los
hechos -aunque tampoco es de una gran sutileza, que digamos- y más
en las zonas marginales de la historia: la difícil relación entre
madre e hija, las formas extrañas que puede tomar el amor filial, la
imposibilidad de ser verdaderamente honesto con los hijos o con los
padres. Son temas que Rebecca Miller ya ha tratado en su colección
de relatos «Velocidad personal» (Anagrama, 2003) y en películas como
«La balada de Jack y Rose» (2005), de la que fue guionista y
directora.
Como bien dice otro de los extractos críticos que aparecen en la
contraportada, ésta es una novela llena de «glamour e ingenio». Lo
que habría que ver es si glamour e ingenio, esas cualidades tan
propias de las clases acomodadas y educadas de los Estados Unidos,
pesan a favor a la hora de hacer literatura. «Las vidas privadas de
Pippa Lee» se lee con interés, despierta la curiosidad del lector
hacia los personajes -hacia los acontecimientos que atraviesan los
personajes; hacia la peripecia, por trivial que sea, que se les hace
recorrer- y permite decir cosas tan ciertas y tan obvias como que
bajo la superficie, la vida no es lo que parece. Además, está bien
escrita, siempre y cuando por bien escrita se entienda estrictamente
eso: buena sintaxis, frases ingeniosas y cierta agudeza para las
descripciones. Para un editor puede ser oro puro. Para un lector
exigente, ya es otro cantar.
Los padres de Rebecca Miller fueron Arthur Miller e Inge Morath. Ser
la hija mayor de un escritor brillante y una fotógrafa reconocida,
así como haber vivido parte de su infancia en el legendario hotel
Chelsea, haber sido estimulada desde pequeña para desarrollar su
talento artístico (fue pintora antes de ser escritora y cineasta) y
haber crecido muy cerca de las estrellas fueron factores de peso, a
favor y en contra, a la hora de redondear su personalidad creativa.
Ésta es su primera novela, y ciertamente no es gran cosa. La
superficialidad que desprende no procede del ambiente ni de los
personajes, sino del tratamiento narrativo. Tal vez Miller sea mejor
narrando con la cámara que con la palabra, aunque para confirmarlo
habrá que esperar a ver la película, que se presentó, fuera de
concurso, en la última edición del Festival Internacional de Cine de
Berlín.
La cinta -protagonizada por Robin Wright Penn, Keanu Reeves, Alan
Arkin y Blake Lively- fue recibida con elogios, pero también se han
oído algunas voces críticas que parecen coincidir con la propia
Rebecca Miller en eso de que no todo lo que brilla es oro.
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De
políticos, burócratas y artistas
Héctor Manuel Vidal
1996
En enero asumí por primera vez la dirección artística de la
Comedia Nacional. Nunca fue un trabajo fácil, y si bien tenía
un buen lapso para definir la programación tenía sí que
comandar los pasos previos a los estrenos de los espectáculos
que ya estaban en preparación. En la sala Verdi un programa
Tennessee Willams dirigido por Luis Cerminara y en el Solis,
con dirección de Eduardo Schinca «El acero de Madrid» de Lope
de Vega. El viejo teatro todavía no había sido remodelado,
mantenía las butacas aterciopeladas y una gestión confusa.
El fin de las licencias de maquinistas, electricistas,
escenotécnicos, utileros y elenco marcaba el comienzo de la
recta última hacia un debut que indefectiblemente iba a ser en
plena semana de turismo. Una de las responsabilidades mayores
del cargo y, por tanto, de las presiones que yo sentía era la
obligación de llenar el Solís. Estrenar en turismo y sin
equipo de comunicación no me dejaba dormir de noche y caía
rendido en la mañana. Un sábado de marzo me despierta tarde el
altoparlante de un avión que anunciaba el 5 de oro. Llamé a
Horacio Buscaglia que trabajaba en la agencia de publicidad
Slogan y me dio el teléfono de la empresa de aviación. «La
Comedia Nacional presenta El acero de Madrid, un clásico del
humor. Teatro Solís» se oía en la voz de Daniel Spinno, actor
de la Comedia con larga experiencia en locuciones. La gente
venía a sacar la entrada para la obra «del avión». La platea
estuvo siempre llena, el costo era el equivalente a trece
entradas y sospecho que el espíritu de Zavala Muniz, batllista,
masón y primer director de la Comedia habría quedado
satisfecho pues le gustaba estrenar espectáculos en «viernes
santo». Pero como un homenaje anticipado a Benedetti saltó en
todo su esplendor «el país de la cola de paja». Nadie había
protestado cuando el avión fue usado no sólo por el 5 de oro,
sino por la inmobiliaria Braglia y por una señora que
gestionaba parejas, dividiendo horas y días para dar sus
mensajes. El escándalo se armó por el aviso de la Comedia.
Nota de Ruegger en «El País», llamadas de amigos cercanos y no
tanto y, finalmente Arana y Carámbula, intendente y director
de Cultura, buscan y reflotan una disposición que
defendiéndonos de la polución sonora prohibía tales prácticas.
El resultado fue doblemente positivo, la Comedia llenó plateas
casi hasta el fin de las representaciones del clásico de Lope
y los montevideanos dejamos de escuchar desde entonces tan
contaminante sonido.
2002
Asumí nuevamente el cargo y una de las primeras medidas
administrativas- organizativas fue reunir al contador, la
abogada, al director administrativo y al director de división
que nos correspondía, en nuestras oficinas.
El planteo, del productor y mío, fue, reconociendo nuestra
falta de idoneidad burocrática, solicitar a todos el esfuerzo
para que se llegara a alguna fórmula que bajara la cantidad de
pasos a dar para la contratación de artistas. Hasta el momento
eran 9 y nosotros, tirando un número relativamente arbitrario
dijimos «que se pudiera llegar a 5».
La acogida fue hermosa, varios hablaron sobre el fin de la
reunión y otros en los siguientes días: «Nunca habíamos tenido
una reunión de este tipo», «La cosa empieza bien». . . etc. A
fin de año los pasos ya no eran 9, tampoco eran 5, eran 21.
2004
Las muertes de Armando Halty y Beto Sobrino, la enfermedad
incurable de Luis Manzione y la ausencia de figuras juveniles
en el elenco nos hizo plantear una serie de contrataciones
directas para actores de trayectoria y un llamado a concurso
para los jóvenes. María Julia Muñoz había renunciado a la
Secretaría General de la Intendencia para asumir la Dirección
Técnica del Casmu. La sustituyó «la Dra. Laura Fernández»
quien hasta el momento había sido edil por la Vertiente
Artiguista. Con ella me tuve que reunir y discutir pues no
entendía «por qué nosotros los abogados tenemos que dar
concursos para todo y los actores no». Le expliqué que los
actores jóvenes sí tenían que concursar, pero los de
importante trayectoria no. Que además en nuestra profesión,
más allá de los talentos de cada uno, hay constituciones
físicas y características histriónicas que no pueden ser
concursables. Aceptó finalmente la propuesta aunque quedó
dolorido su apego al formulismo.
Después de unos meses de disfrutar las actuaciones de Bolani,
Lucio Hernández, Mario Ferreira y Pepe Vázquez en el elenco
oficial, fue mi apego al formulismo el que sufrió: suplente de
intendente, la doctora salió electa en 2005 pero cuando fue a
ocupar la dirección jurídica municipal - es de orden que los
suplentes del intendente ocupen algún cargo relevante - se
descubrió que Laura Fernández no se había recibido.
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TEATRO EN EL
MUNDO
Luis Vidal Giorgi
AUGUSTO BOAL
En
esta oportunidad no vamos a hablar de espectáculos de la cartelera
teatral contemporánea, vamos a referirnos a alguien que marcó una época
en el teatro latinoamericano de los fermentales años sesenta y cuyo
fallecimiento fue la noticia más significativa en el ámbito teatral del
mes de mayo. Se trata del creador brasileño Augusto Boal (1931 -2009),
cuya actividad en los distintos ámbitos de la dirección, la dramaturgia,
la pedagogía y la teoría teatral lo hicieron trascender a nivel mundial,
lo que ameritó que este año la UNESCO (Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) lo nombrara Embajador
Teatral Mundial.
Augusto Boal desarrolló primero su labor en la ciudad de San Pablo con
el mítico Teatro Arena donde funda, junto con Gianfrancesco Guarnieri,
el Seminario de Dramaturgia del teatro de Arena (1958-1961). En 1960
escribe «Revolución en América del Sur» escenificada en 1961, en la que
el protagonista, José da Silva, un hombre del pueblo, es víctima de toda
clase de explotaciones por la clase dominante. De esta época son «José,
del parto a la sepultura»; la adaptación de la obra «El mejor juez», de
Lope de Vega, «El rey» (Boal, Guarnieri, Paulo José); «Juicio en el
nuevo sol» (Boal y Nelson Xavier) y «Golpe a galope» (adaptación de
«Condenado por desconfiado» de Tirso de Molina). En 1965, junto a
Guarnieri, inicia la serie «Arena Conta», en la que narra a través de
personajes históricos brasileños la lucha por la liberación del pueblo.
La dirección del espectáculo «Opinión» despertó su interés por los
musicales. Surgen, así, «Arena canta Bahía» (con Maria Bethânia, Gal
Costa, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Tomzé y Piti), o «Tiempo de
guerra».
De 1968 son «La caminata peligrosa» dedicada a la lucha del Ché Guevara
en Bolivia. En 1969, en plena dictadura, escribe «Bolívar, labrador del
mar».
A principios de 1971 es preso. Tras su liberación debe exiliarse en
Argentina, allí escribe «Torquemada», donde habla de la prisión y del
sistemático uso de la tortura. En el exilio continúa desarrollando y
aplicando uno de sus conceptos fundamentales, el «Teatro del Oprimido»,
cuya definición ideológíca se basa en la idea de que, así como la clase
dominante lo es por la propiedad de los medios de producción, también
esta situación es extensiva a los medios de producción artística. Por lo
tanto, la tarea del artista popular es estimular en el pueblo la
capacidad de expresión para apropiarse del arte, ya que todos podemos
ser artistas y contar nuestras historias.
Uno de los elementos que desarrolla como técnica para lograr su objetivo
es la de Teatro Invisible, por la que un grupo de actores se mezcla con
los pasajeros de un ómnibus, de una cola o en una sala de espera como si
fueran uno más, y comienza a generar situaciones donde se discuten los
temas problemáticos que importan -desde la inflación, la escasez o la
corrupción- para desencadenar diálogos y acciones en los que las
personas comienzan a participar y opinar. Y la situación sigue ya sin
intervención de los actores, logrando reunir arte y vida cotidiana en
una especie de performance politizada.
Luego
del retorno de la democracia vuelve a su país y allí continúa con su
labor, fundando en Río el Centro del Teatro del Oprimido, mediante el
cual trabaja con organizaciones vinculadas a los derechos humanos y la
justicia social.
Boal es un agitador teatral que no sólo cuestiona la sociedad desde el
teatro, sino a los mismos artistas que olvidan su relación con los
sectores populares. Sus teorías reflejan una época explosiva como los
años sesenta, pero continúan influenciando a quienes buscan difundir las
técnicas teatrales en la comunidad con un sentido educativo y
reivindicativo de los sectores postergados.
Para recordarlo y conocerlo queremos compartir parte de uno de sus
últimos manifiestos sobre el Teatro del Oprimido que sintetiza su visión
del arte, luego un testimonio del escritor chileno Ariel Dorfman que nos
brinda una visión de su dimensión humana y, para el final, lo último que
escribió Boal, que fue el saludo por el Día Mundial del Teatro el 27 de
marzo, que lo refleja fiel a sí mismo y sus ideas.
TEATRO DEL OPRIMIDO
1. El objetivo básico del Teatro del Oprimido es humanizar a la
Humanidad
2. El Teatro del Oprimido es un sistema de Ejercicios, Juegos y
Técnicas basado en el Teatro Esencial, para ayudar a los hombres y a
las mujeres a desarrollar lo que ya poseen dentro de sí mismos: el
teatro.
Teatro Esencial
3. Todo ser humano es teatro.
4. Teatro se define como la existencia simultánea -en el mismo espacio y
contexto- de actores y espectadores. Cada ser humano es capaz de
observar la situación y de observarse a sí mismo en situación.
5. El teatro esencial consta de tres elementos: Teatro Subjetivo, Teatro
Objetivo y el Lenguaje Teatral.
6. Cada ser humano es capaz de actuar: para sobrevivir, necesariamente
tenemos que producir acciones y observar esas acciones y sus efectos
sobre el mundo exterior. Ser Humano significa ser Teatro: la
coexistencia del actor y el espectador en el mismo individuo. Esto es el
Teatro Subjetivo.
7. Cuando seres humanos se limitan a la observación de un objeto, una
persona o un espacio, negando su capacidad y necesidad del actuar, la
energía que sería usada para actuar se transfiere sobre aquel espacio u
objeto, creando un espacio subjetivo en el espacio físico que ya
existía: es el Espacio Estético. Esto es el Teatro Objetivo.
8. Todo ser humano usa, en sus vidas cotidianas, el mismo lenguaje que
los actores usan sobre el escenario: sus voces, sus cuerpos, sus
movimientos y sus expresiones traducen sus ideas, emociones y deseos en
el Lenguaje Teatral.
Teatro del Oprimido
9. El Teatro del Oprimido ofrece a cada uno el método estético para
analizar su pasado, en el contexto de su presente, y para poder inventar
su futuro, sin esperar por él. El Teatro del Oprimido ayuda a los seres
humanos a recuperar un lenguaje que ya poseen -aprendemos cómo vivir en
la sociedad jugando al teatro. Aprendemos cómo sentir, sintiendo; cómo
pensar, pensando; cómo actuar, actuando-. El Teatro del Oprimido es un
ensayo para la realidad.
10. Llamamos oprimidos a los individuos, o grupos, que son socialmente,
culturalmente, políticamente, o por razones de raza o sexualidad, o por
cualquier otra circunstancia, desposeídos de su derecho al Diálogo, o
impedidos de ejercer este derecho.
DORFMANN RECUERDA A BOAL
La primera palabra que me saltó a la mente cuando conocí a Augusto Boal
es que él era... elástico: flexible, dúctil, fluido, abierto al mundo;
pero a la vez con algo casi infinitamente resistente, no de esos
elásticos que cuando se estiran se rompen.
Nuestro encuentro inicial fue en La Habana en 1973 cuando fuimos
co-jurados para el Concurso de la Casa de las Américas, y ya era una
leyenda su Teatro del Oprimido. Aproveché su sabiduría en esa ocasión de
una manera más bien pragmática. En Chile estaba ya en marcha la
contrarrevolución que ese mismo setiembre derrocaría a Salvador Allende
y mis conversaciones con Augusto volvían una y otra vez al papel que
podía jugar el teatro en una coyuntura tan crítica. Fue su espíritu
creador travieso, su convicción de que los espectadores eran de veras
coautores, su optimismo inagotable lo que me llevé de vuelta a Santiago.
Meses más tarde, trabajando ya en La Moneda como asesor cultural de
Fernando Flores, secretario general del gobierno de Allende, aproveché
sus enseñanzas para planificar unas acciones teatrales en los espacios
públicos de Santiago que podían retrasar la asonada que amenazaba la
democracia de mi país.
Justamente, el 11 de setiembre de 1973 me iba a encontrar con Oscar
Castro, del Teatro El Aleph, para infiltrar las calles de Santiago con
escenas creadas en base a lo que Boal llamaba el Teatro Invisible. Esto
de invisible me gustaba en particular porque éramos víctimas del bloque
llamado invisible del Gobierno norteamericano que, junto con el sabotaje
económico de la derecha, había creado una escasez arti | |