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Teatro por el mundo

 

El día 8 del mes pasado fue el Día Internacional de la Mujer, cuyo recuerdo está vinculado entre otros acontecimientos al incendio en 1911 de una fábrica de camisas en USA, donde murieron más de 150 obreras, tragedia propiciada por las puertas deliberadamente cerradas del establecimiento, ante una protesta de las trabajadoras en reclamo de mejores condiciones laborales. En esta nota mencionamos algunas obras que se desarrollan en favor de los derechos de las mujeres en el mundo.

Luis Vidal Giorgi

Género y racismo

En Colombia encontramos una obra que se relaciona asimismo con sucesos recientes en nuestro país. Señala la información que tres mujeres afrocolombianas encarnan en la obra «Raíz de Ébano» la experiencia de la migración, de ser mujeres desplazadas y que han experimentado la discriminación racial.
En «Flores Amarillas», otra obra de teatro, la Orisha Naná habla con su nieta Yomaira, de 10 años, quien ha sido discriminada por su profesora en la escuela, sobre su origen y los significados de ser afrodescendientes.
Ambas piezas teatrales hicieron parte del proyecto «Teatro Foro sobre Género y Racismo», promovido por la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional y financiado por la Agencia de Cooperación Española (Aecid). «Queríamos tender ese puente entre raza y género, porque en la matriz

del sexismo y del racismo está lo mismo: el miedo a la diferencia, a la exclusión. Por eso me parecía interesante tender esos puentes», explica Mara Viveros Vigoya, directora de la Escuela de Estudios de Género.
«Siempre se está expulsando las emociones y yo creo que la gente comprende muchas cosas desde las emociones. Comprende cómo opera el racismo a partir de la discriminación, el dolor, la rabia, la empatía, la culpa... la gente experimenta muchas cosas. Al mismo tiempo es como movilizar estas emociones a favor de reflexiones y de movilizaciones colectivas...», explica Mara.
El teatro-foro fue una propuesta creativa que logró poner a dialogar la academia con el teatro y, a partir de dos obras teatrales, puso al público a dialogar alrededor de ese racismo que «es como un velo... es difícil hablar de él de forma descubierta.»
Nosotros lo pudimos comprobar con las polémicas que se dieron por el caso Tania Ramírez.

«Las fregonas» al poder

En otra experiencia teatral unida a los trabajos de organizaciones sociales, encontramos «Globalicemos la Solidaridad», que lleva a cabo Farmamundi con la colaboración del Colectivo de Mujeres de Matagalpa, Nicaragua, una iniciativa que se enmarca dentro del proyecto de sensibilización «Salud y Desarrollo». En ese marco del proyecto, presentan en Nicaragua y en España las obras «Arturo y Clementina», que aborda el maltrato sutil y la construcción de las relaciones de parejas «en esta sociedad» en la que éstas se pintan «como una telenovela».
Esta idea se expresa a través de una fábula de dos tortugas, una emigrante de Nicaragua y un «tortugo» proveniente de Extremadura. Así, la obra muestra cómo «las discriminaciones» hacen que los dos sean «víctimas» de la construcción de unos «roles sociales que hacen daño a todos».
La otra obra es «Las fregonas», protagonizada por dos payasas migrantes que trabajan limpiando un museo. Una de ellas es realista y «ve que la única alternativa que tienen es limpiar», mientras que la otra, «soñadora», piensa que llegará «un príncipe azul a rescatarla». A lo largo de la representación se contagian «los sueños de una con la realidad de la otra».
Tras la representación de cada obra, señaló la representante del Colectivo de Mujeres de Matagalpa, se realiza un debate en el que se analiza el sentido de la misma y su relación con la realidad.
Por su parte, la representante del Colectivo de Mujeres de Matagalpa, Ana Ara Sorribas, señaló que su organización trabaja por que haya una «justicia social» y «una participación de las mujeres» en esta construcción de la sociedad. Consideró que «no puede haber cambios sociales si no hay cambios individuales», por lo que este colectivo trabaja para que las mujeres puedan reflexionar para «ser autónomas» y conseguir las «transformaciones sociales necesarias».

¿Qué es lo normal?

Por último nos referiremos a otra obra de contenido social y también vinculada al teatro, como una forma de difusión de una problemática en ámbitos educativos y comunitarios. De Perú elegimos destacar una obra anónima llamada «Normal ya es, pues», una obra teatral en tres actos sobre la discriminación que se realizó como parte de la campaña «¡Rompamos el silencio! No discrimines ni te dejes discriminar» de la Coordinadora Interinstitucional Post Comisión de la Verdad y Reconciliación, Cusco.
De allí seleccionamos un fragmento como ilustración del sentido de la obra y en la que, al igual que en la obra que mencionamos al principio, «Flores amarillas», la discriminación comienza en la escuela, en aquel caso con los afrodescendientes y en éste con la población indígena.
Dice Verónica , el personaje de «Normal ya es, pues»:
«Al año me han llevado a la escuela y el primer día me han preguntado: ¡Apellido!
Verónica Chaiña Cusihuamán hey respondido.
Y en la clase se han reído, como si estuviera diciendo algo malo. Se han burlado de mis apellidos y de mi manera de hablar. Chaiña es pájaro que canta lindo y Cusihuamán es apellido Inka, Águila Sagrada Alegre quiere decir. Ignorantes ellos.
Te falta el queso, me decían, porque ya tienes el mote.
¿Acaso he nacido hablando castellano? ¿Acaso alguien se burla de los amigos gringos cuando hablan así pronunciando mal? Mi cabeza todavía pensaba en quechua y el profesor de lenta y bruta no me soltaba. Una vez ha preguntado cuántas clases de aves conocía, le he dicho que hay domésticos como las gallinas, hasta ahí me ha puesto bien, después le hey dicho: hay pájaros que anuncian el primer brote del maíz como el choqllo pocochi y pájaro malagüero como el ayaymama en Pilcopata, mi abuelita le ha visto, le hey dicho. Y me ha jalado, y ha puesto en mi examen: ‘Estás en la ciudad, despierta...’»

En estos ejemplos la cuestión de género se mezcla con lo étnico, lo racial y lo clasista, pero en ellos el teatro retoma su capacidad de divertir, emocionar y hacer reflexionar sobre temas sociales, los cuales son deudas pendientes de mayor justicia y atención. Quisimos asimismo reivindicar estas experiencias de teatro popular, a las que, a veces, discriminamos desde el teatro de sala y que son, por suerte, parte del teatro en el mundo.