Entrevista Central : 15 años de Socio Espectacular.
SOCIO ESPECTACULAR: 15 AÑOS
I: LOS ORÍGENES
Anecdotario de un preparto
Años antes de la concreción de Socio Espectacular, cuatro instituciones culturales se venían reuniendo con bastante regularidad para intercambiar opiniones sobre la circundante realidad económica, política, social, en función de sus respectivas especificidades, atentas a los puntos de unión y a los de separación, pero sobre todo con la finalidad de prepararse para dar respuesta colectiva y no por separado a la crisis del sector de la cultura artística. Ellas eran Cinemateca Uruguaya, Ediciones de la Banda Oriental, Institución Teatral El Galpón y Teatro Circular de Montevideo, representadas en un principio por Manuel Martínez Carril, Alcides Abella, Dervy Vilas y Carlos Frasca, quienes se autodenominaron «LOS CUATRO MOSQUETEROS».
Sería incorrecto afirmar que Socio Espectacular surgió de estas reuniones, pero no es falso decir que son el antecedente y el vehículo a través del cual se presentó por primera vez.
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"El tiempo y los Conway" |
"Babilonia" |
"Agosto" |
¿Quo Vadis?
Todos tenían objetivos muy claros, con particularidades que los diferenciaban entre sí pero que ninguno tomaba como obstáculo insalvable.
Por razones obvias para las dos instituciones teatrales era menos árido el camino de los objetivos comunes:
1) Generar una fuente de recursos estable que permitiera a El Galpón y a Teatro Circular cubrir sus respectivos presupuestos, (y aun más, mejorar las cosas de tal manera que fuera alcanzable una remuneración decorosa para los artistas teatrales).
2) Proceder en función de un concepto de cultura más amplio que rompiera con la creencia extendida de que únicamente la ciencia y el arte la forman.
3) Dinamizar la concurrencia de público a los espectáculos teatrales (el público es una necesidad vital, es, como se ha dicho, la otra mitad de un espectáculo). Por extensión, dinamizar la concurrencia a los espectáculos, porque, a mediados de los noventa, el cine -en el Centro- e incluso el deporte se veían aquejados de menor afluencia.
4) Ampliar la superficie de contacto con la sociedad. La democratización de los accesos al arte es un postulado que viene de los orígenes del teatro independiente: la idea de convenios con gremios e instituciones estuvo desde el principio.
5) Aliviar la tensión entre ser creadores de arte y administradores de espacios costosos para llevarlo a cabo. Es bueno que el teatro mantenga una relación de dependencia con su público, pero, condicionar la totalidad de los repertorios a la mera venta de entradas desnaturaliza los criterios de creación, por eso, Socio Espectacular se presenta, al mismo tiempo que como un cable a tierra en el vínculo con el público, como una oportunidad inmejorable de hacer teatro sin someterse totalmente a esa regla. Al lograr cierta estabilidad en los ingresos se puede trabajar cómodamente en la elección artística.
En realidad, el teatro independiente siempre apostó al rigor estético, pero las consecuencias las ha pagado y las paga literalmente caras.
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Fútbol |
Cine |
Carnaval |
El Camino, los caminantes
La idea de llevar a cabo una especie de campaña de socios común a todas las mencionadas instituciones fue planteada por Héctor Guido como representante de El Galpón, quien sugirió que sería bueno sumar la Comedia Nacional.
El proyecto generó aceptación y todos se abocaron a los cálculos numéricos que permitieran visualizar su viabilidad.
Sintetizando, los resultados de tales cálculos fueron que Banda Oriental y Cinemateca entendieron que su masa social se vería afectada, y por tanto no estaban dispuestos a participar, mientras que Juan Graña, representando a Teatro Circular, se sumó a la idea en el entendido de que el «viejo» (en ese momento era el único) sistema de socios institucionales podía ser sacrificado en aras de un sistema superior en posibilidades, tanto para el público como para las propias instituciones.
Por fin El Galpón y Teatro Circular decidieron llevar a cabo el emprendimiento por sí mismos, en su calidad de «dueños» asumiendo el éxito o el fracaso del proyecto.
La diferencia con las otras instituciones se trató de zanjar con la idea de que sus servicios serían contratados y que cesarían al momento de no haber dinero para pagarlos.
En un principio Cinemateca insistió con que se producía una competencia desfavorable con su sistema de socios y no aceptó, mientras que, Banda Oriental encontró satisfactoria la posibilidad de vender libros -a precio especial- a los organizadores del nuevo sistema.
Éste fue el germen del proyecto que sería Socio Espectacular. Pero todo estaba aún por hacerse.
La idea de incluir a la Comedia Nacional resultó clave. El Galpón y Circular, abonados con libros de Banda, tenían un importante capital de prestigio pero no era suficiente. Así fue que se iniciaron las tratativas con la Dirección de Cultura de la época, al frente de la cual se encontraba entonces el Dr. Gonzalo Carámbula. No fue tan sencillo como ahora pudiera parecer, pero al fin, mediante el ofrecimiento de un pago mensual a la Intendencia de Montevideo que contratara los servicios de la Comedia Nacional, se logró el acuerdo.
Por fin Cinemateca, que siempre se mantuvo en el ámbito de conversaciones de este proyecto, revisó su posición y aceptó arrendar sus servicios.
Al mismo tiempo, Teatro El Galpón, seguido por Teatro Circular, convencidos de que el proyecto tenía que ser una puerta que efectivamente se abriera a una concepción más amplia -y realista- de la cultura, promueven la idea de incluir al fútbol embarcándose así en otra odisea de negociaciones que también tuvo final feliz. La misma concepción renovadora y aperturista llevó contemporáneamente a la inclusión de cines de estreno, al básquetbol, etcétera.
El anecdotario que compone los orígenes de Socio Espectacular es mucho más vasto y complejo, pero entendemos que queda así sintetizado una especie de primer capítulo que pretende satisfacer la natural curiosidad de los «porqué», los «quiénes», los «cómo».
Pero las realizaciones se convierten en tales, obviamente, debido a la idoneidad de las personas que las llevan a cabo, pero también a una red de condiciones sociales, económicas y políticas que están más allá de la capacidad y voluntad de esos individuos.
Condiciones dadas para nacer
1) Cultura de la unidad, experiencia en alianzas y en cerrar filas ante distintas circunstancias (la más poderosa de las dificultades, sin duda, fue el advenimiento de la Dictadura, sorteada a pesar de la separación física: El Galpón en México, Teatro Circular en Montevideo) manteniendo incólume los lazos ideológicos y afectivos a través de los años.
2) Una visión común que concibe como indispensable la democratización de los accesos al arte.
3) Cultura del socio colaborador. Las instituciones teatrales independientes (y no sólo El Galpón y Circular) habían desarrollado largamente el sistema de asociados que, mediante el pago de una cuota mensual, tenían el beneficio de entrada libre a los espectáculos producidos por el teatro al que apoyaban.
4) La inédita profundidad de la crisis que afectó a estos teatros desde principios de los noventa:
a) crisis en la concurrencia de público (seguramente agravada por el florecimiento de los videos y la televisión por cable);
b) crisis en el sistema de socios (muchos se borraban con argumentos como que ya no podían pagar y/o falta de eficiencia en los cobradores, a lo que se sumaba la imposibilidad de renovación mediante campañas, debido a un notorio debilitamiento en la necesidad de la sociedad de mantener lazos de unión con el teatro);
c) crisis en el funcionamiento interno de los teatros. La situación económica del país obligaba a los integrantes a dedicar más tiempo a resolver sus situaciones individuales restándole dedicación al arte escénico y al trabajo institucional; además, la falta de soluciones reales a los problemas, a pesar de los mecanismos hiperdemocráticos con que se buscaban, había generado una sensación de desgaste, de cierta incredulidad en llegar a buen puerto por ese camino. El detalle no es menor, si se tiene en cuenta que El Galpón y Teatro Circular nombran sendos delegados con absolutas potestades para buscar soluciones y llevarlas a la práctica. Obviamente permanecen los nexos orgánicos, pero la independencia y libertad de acción aportó agilidad y fortaleza a la gestión. Feliz y ¿paradójicamente?, el desarrollo de Socio Espectacular, con su fortalecimiento económico de las instituciones, ayudó a restablecer el funcionamiento democrático de las mismas.
No hay finales felices, hay metas
Es cierto que así, muy apretadamente, se escribe una versión del nacimiento y objetivos de Socio Espectacular, pero en todo empren-dimiento están los que lo hacen posible minuto a minuto para que exista, los trabajadores, todos, los que cumplen con lo suyo, los que van más allá de sus horarios y de sus obligaciones, los que aún no perteneciendo ya a la empresa siguen poniéndole el hombro; todas las instituciones que componen nuestros servicios; todas las instituciones y empresas que nos ayudan a vehiculizar nuestro funcionamiento; nuestra Revista que se ha resistido siempre a ser un simple órgano de difusión de espectáculos, ocupando un lugar con responsabilidad en el ámbito cultural; y nuestra otra mitad, la que nos permite sentirnos un ser entero y vivo, el socio, el que ha captado el mensaje de formar parte de un proyecto que apunta a una concepción mayor de lo cultural, que aporta en contenido y dinamiza.
Cada día vivido es una puerta hacia el futuro. ¡Cuánto futuro tenemos recorrido y cuánto nos resta aún por recorrer.





